lunes, 9 de mayo de 2016

La tórtola


Son curiosos estos humanos. No dejo de pensar en ellos mientras vuelo. Se creen que dominan el mundo, y puede que sea cierto. No voy a decir lo contrario. Pero ése que creen dominar no es el mundo global en el que vivimos todas las criaturas. Han modificado su visión del conjunto para centrarse en sí mismos. Se han olvidado de las demás especies, a las que tratan de inferiores y han modificado todo el ecosistema para su propio beneficio, poniéndolo incluso al borde del colapso. Pero todo no es malo, cada vez me gusta más el grano que siembran. ¡Qué rico, por favor!

Son chocantes estos humanos. Con todo el poder que atesoran, resulta que no viven mejor. Una gran parte de ellos no tiene acceso a la comida mientras que a una pequeña parte le sobra y no la comparte con los demás. Nosotras en cambio cuando descubrimos un campo recién segado, nos dirigimos a él todas juntas. Nos ayudamos. Los humanos no. Es un concepto que no llego a entender completamente.

Son raros estos humanos.  Aun admitiendo que haya una parte que viva con más comida, resulta que dichas personas no viven mejor. Para poder acceder a la comida han inventado una cosa llamada dinero que intercambian entre ellos. Quien más dinero tenga, más acceso tiene a la comida. Por este razonamiento si un humano es capaz de producir comida se supone que tendrá más dinero que nadie. Pero no es así. Casi es completamente al contrario. ¡Ojalá yo pudiera producir mi propia comida!

Son extraños estos humanos. Para obtener dinero gastan la mayoría de su tiempo en hacer distintas cosas para obtener dinero. A eso se le llama trabajo. Con lo que tenemos que un individuo humano dedica la mayoría del tiempo trabajando para obtener más dinero. Y no todos los trabajos están remunerados de la misma manera. Han establecido una especie de acuerdo tácito para pagar mejor ciertos trabajos que otros, aunque todos dependan entre sí. Y lo que no concibo es que el mismo trabajo dependiendo de la zona del mundo donde estés tiene muy distinto salario. Dependiendo donde hayas nacido o donde vivas tendrás trabajo mejor o peor pagado, podrás comprar más o menos comida y  podrás comprar más o menos cosas. Porque para eso también quieren tener dinero. Han puesto un valor a cada cosa. Totalmente arbitrario y que no consigo comprender. Y todos quieren tener cosas, cuantas más cosas mejor. ¿Para qué querrán tantas cosas?

Son insólitos estos humanos. Basan todo su mundo en el dinero y en el trabajo. Pero si les preguntas si les gusta trabajar, te van a decir que no. Que preferirían no tener que hacerlo. Así que han montado un mundo paralelo sobre algo que no les gusta. Es un sinsentido. Una vez aquí, si se supone que vives en una buena zona, tienes un buen trabajo, ganas dinero, tienes cosas, estarás mejor. Pues no es así. Porque no se conforman. Cada vez quieren más cosas. Más. Y cada vez tienen menos tiempo para disfrutarlas. Lo lógico sería que cuanto más dinero tuviesen, trabajasen menos para disfrutar más. Pero este razonamiento no les entra en la cabeza.

Son contradictorios estos humanos. Y por eso tengo curiosidad por ellos.

Se oyó un ruido seco. La tórtola miró a su lado y vio caer a una compañera suya. Ya no volaría nunca más con ella. Malditos humanos.

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